Dependiendo del coche, un turbocompressor suele durar toda la vida del vehículo. En algunos casos, cuando un coche se utiliza en condiciones extremas, la vida útil puede ser menor. Problemas con el encendido, el sistema de carga de presión, la lubricación o el regulador de presión del turbo también pueden acortar la vida útil del turbo.
A menudo se reconocen los turbocompressores desgastados por los siguientes síntomas:
- Ruido silbante
- Consumo de aceite
- Baja potencia
- Alto consumo
- Marcha inestable en ralentí
No olvide al reemplazar su turbo pedir también el material de montaje adecuado. Así evitará que las tuercas se aflojen o que haya fugas por juntas viejas.
Una vez montado el turbo, encienda el motor primero sin encendido. Quite el fusible de la bomba de combustible para que el motor gire varias veces sin arrancar. De esta manera, se genera presión de aceite en el sistema y el turbo no queda sin lubricación.























